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miércoles, 17 de mayo de 2023

“El Espíritu de la Verdad los introducirá en toda la verdad”

 San Cirilo de Jerusalén (313-350)

obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia

Catequesis bautismal 16, 13 (Les catéchèses, coll. Les pères dans la foi 53-54, Migne 1993), trad. sc©evangelizo.org


“El Espíritu de la Verdad los introducirá en toda la verdad” (Jn 16,13)


Acerca del “espíritu” muchas cosas están escritas en las divinas Escrituras. A veces la ignorancia lleva a confusiones porque no se sabe bien de qué “espíritu” se trata en el texto de la Escritura. Por eso es bueno profundizar el conocimiento para saber de qué espíritu la Escritura afirma que es el Santo. (…) Muchas cosas son denominadas “espíritu”. El ángel es llamado espíritu, también nuestra alma, el viento que sopla, una gran virtud, (…) Mismo el demonio nuestro adversario es llamado espíritu. En presencia de las diversas acepciones, ten cuidado de no tomar una acepción por otra, a causa de la homonimia.

La Escritura dice de nuestra alma: “El hombre es semejante a un soplo [espíritu], y sus días son como una sombre fugaz” (Sal 144,4) y también “formó el espíritu del hombre en su interior” (Za 12,1). En cuanto al viento [espíritu]: “como cuando el viento del desierto destroza las naves de Tarsis” (Sal 48,8) y “como se estremecen por el viento los árboles del bosque” (Is 7,2) y “el rayo, el granizo, la nieve, la bruma, y el viento huracanado que obedece a sus órdenes” (Sal 148,8).

El Señor nos ofrece la buena enseñanza: “El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida” (Jn 6,63). Es decir, de naturaleza espiritual. El Santo Espíritu no habla con una lengua humana propia sino que nos acuerda hablar con sabiduría. Entonces, él mismo habla y asiste.

martes, 16 de mayo de 2023

“Si me voy os enviaré el Paráclito, el Defensor”

 San John Henry Newman (1801-1890)

teólogo, fundador del Oratorio en Inglaterra

Sermón “Presencia espiritual de Cristo en la Iglesia” PPS, t. 6, n°10


“Si me voy os enviaré el Paráclito, el Defensor”


Cristo está verdaderamente con nosotros ahora, cualquiera que sea la manera. Él mismo lo dice: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20) (...) Podéis dar esta explicación: “Cristo volvió, pero en espíritu; es su Espíritu quien vino en su sitio, y cuando dijo que Cristo está con nosotros, esto significa solamente que su Espíritu está con nosotros”. Nadie, por cierto, puede negar que el Espíritu Santo vino; ¿pero por qué vino? ¿Para suplir la ausencia de Cristo o para cumplir su presencia? Ciertamente, para hacerlo presente. No imaginemos ni un momento que Dios, el Santo Espíritu pueda venir de tal modo que Dios, el Hijo quede a lo lejos. No, no vino con el fin de que Cristo no venga, sino mucho más bien con el fin de que Cristo pueda volver en su venida. Por el Santo Espíritu entramos en comunión con el Padre y el Hijo. (...) San Pablo escribe: “En Cristo somos integrados en la construcción para ser morada de Dios por Espíritu”, y “Que os conceda ser robustecidos por medio de su Espíritu, en vuestro hombre interior, con el fin de que Cristo viva en vuestros corazones por la fe” (Ef 2,22; 3,16s). El Espíritu Santo suscita y la fe acoge la presencia de Cristo en el corazón. Así pues, el Espíritu no ocupa el lugar de Cristo en el corazón, le asegura este sitio a Cristo. (...)

El Espíritu Santo, pues, se digna venir a nosotros con el fin de que por su venida, Cristo pueda venir a nosotros, no material o visiblemente, pero entrando en nosotros. Y así es como está a la vez presente y ausente: ausente en cuanto que dejó la tierra, presente en cuanto a que no dejó al alma fiel. Como él mismo dice: “El mundo no me verá más, pero vosotros me veréis” (Jn 14,19).

lunes, 1 de mayo de 2023

“El buen Pastor da su vida por las ovejas”

 San Antonio de Padua (1195-1231)

franciscano, doctor de la Iglesia

Sermón para el 2º Domingo de Pascua (Une Parole évangélique, Franciscaines, 1995), trad. sc©evangelizo.org


“El buen Pastor da su vida por las ovejas” (Jn 10,11)


“El buen Pastor da su vida por las ovejas” (Jn 10,11). La característica del Buen Pastor es dar su vida por sus ovejas. Es lo que hizo Cristo: “También Cristo padeció por ustedes, y les dejó un ejemplo a fin de que sigan sus huellas” (1Pe 2,21). Alégrate porque Cristo murió por ti. Pero lee todo “les dejó un ejemplo a fin de que sigan sus huellas”. Ejemplo de ultrajes, padecimientos, cruz y muerte.

“El buen Pastor da su vida por las ovejas”… ¡Qué inmensa misericordia! Dice el Salmo: “Él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. La palabra del Señor hizo el cielo, y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales” (Sal 33,5-6). Los apóstoles y todos los hombres apostólicos han recibido estabilidad del Hijo de Dios, para no ser como ovejas perdidas y poder mantenerse bajo el cayado del Pastor y Guardián de almas (cf. 1Pe 2,25).

“Doy mi vida por las ovejas” (Jn 10,15). Es la prueba del amor que Cristo tiene por su Padre y sus ovejas. Sólo después de confesar tres veces su amor, Pedro recibió la misión de apacentar las ovejas y estar pronto para morir por ella… Señor Jesús, bendito por los siglos, te pedimos que te dignes contarnos entre las ovejas llamadas a estar a tu lado.

jueves, 27 de abril de 2023

“Este pan vivo, que ha bajado del cielo; el que coma de él no morirá”

 Santa Teresa de Calcuta (1910-1997)

fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad

Carta a un sacerdote, 17/02/1978


“Este pan vivo, que ha bajado del cielo; el que coma de él no morirá”


“Tenía hambre, estaba desnudo, estaba desamparado. A mí me lo hicisteis” (Mt 25,40). El Pan de vida y el hambriento, pero un solo amor: solamente Jesús. Su humildad es realmente maravillosa. Puedo comprender su majestuosidad, su grandeza, porque él es Dios – pero su humildad sobrepasa mi comprensión, porque Él se convirtió en Pan de vida para que incluso un niño tan pequeño como yo pudiera comerlo y vivir.

Hace algunos días les estaba dando la santa comunión a nuestras hermanas en la Casa Madre, y de repente me di cuenta de que tenía a Dios entre los dedos. La grandeza de la humildad de Dios. Realmente “no hay amor más grande” – no hay amor más grande que el amor de Cristo (Juan 15,13) Estoy seguro de que a menudo vosotros experimentáis esta sensación de que tanto en vuestra predicación como entre vuestras manos, el pan se convierte en el cuerpo de Jesús y el vino en sangre de Jesús. ¡Qué grande debe ser vuestro amor por Cristo! No hay amor más grande que el amor de un sacerdote hacia Cristo, “su Señor y su Dios” (Juan 20,28).

miércoles, 26 de abril de 2023

La unión de la voluntad del Padre y del Hijo

 San Juan Casiano (c. 360-435)

fundador de la Abadía de Marsella

De la oración XXIV (SC 54, Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958), trad.sc©evangelizo.org


La unión de la voluntad del Padre y del Hijo


Este es el pensamiento que Nuestro Señor expresaba con su humanidad, para darnos como en otras ocasiones un modelo para imitar: “Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Mt 26,39). Sin embargo, su voluntad no era diferente a la del Padre. “Porque el Hijo del Hombre ha venido a salvar lo que estaba perdido y dar su vida en rescate por una multitud” (cf. Mt 18,11; 20,28). De su vida dice: “Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre” (Jn 10,18).

Acerca de la unión continua que reina entre el Padre y su Hijo, el santo rey David le hace decir en el salmo 39 “Aquí estoy. En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón” (Sal 40,8-9). Leemos, en relación al Padre “Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo Único” (Jn 3,16). En relación al Hijo, encontramos esta Palabra “Se entregó por nuestros pecados” (Gal 1,4). Se dice del Padre “No escatimó a su propio Hijo, sino que los entregó por nosotros” (Rom 8,32). Pero el Hijo se ha ofrecido porque lo ha querido (cf. Is 53,4-7).

La unión de la voluntad del Padre y del Hijo es manifiesta en toda la Biblia, mismo en el misterio de la Resurrección. En ella vemos que uno y otro realizaron la misma acción. Según el bienaventurado Apóstol, el Padre resucitó el cuerpo del Hijo “Dios Padre que lo resucitó de entre los muertos” (Gal 1,1). Mas el Hijo afirma también que relevará el templo de su cuerpo “Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar” (Jn 2,19).

Instruidos por el ejemplo del Señor, debemos terminar nuestras oraciones por un voto semejante y agregar a nuestras demandas esta palabra “Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Mt 26,39).

martes, 25 de abril de 2023

«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación»

 San Ireneo de Lyon (c. 130-c. 208)

obispo, teólogo y mártir

Contra las herejías, III, 1


«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación»


El Señor de todas las cosas ha dado a sus apóstoles el poder de proclamar el Evangelio. Y es por ellos que nosotros hemos conocido la verdad, es decir, la enseñanza del Hijo de Dios. Es a ellos a quienes el Señor ha dicho: «El que a vosotros escucha, a mí me escucha; el que os rechaza a mí me rechaza y rechaza al que me ha enviado» (Lc 10,16). Porque nosotros no hemos conocido el plan de nuestra salvación por otros sino por aquellos que han hecho llegar el Evangelio hasta nosotros.

Primeramente ellos predicaron este Evangelio. Después, por voluntad de Dios, nos lo transmitieron en las Escrituras para que llegue a ser «el pilar y el sostén» de nuestra fe (1Tm 3,15). No se puede decir, como lo pretenden algunos que se jactan de ser los correctores de los apóstoles, que éstos predicaron antes de alcanzar el conocimiento perfecto. En efecto, después que nuestro Señor hubo resucitado de entre los muertos y que los apóstoles fueron «revestidos con la fuerza de lo alto» (Lc 24,49) por la venida del Espíritu Santo, fueron llenos de una certeza total respecto de todo y poseyeron el conocimiento perfecto. Entonces se marcharon «hasta los confines de la tierra» (Sl 18,5; Rm 10,18) proclamando la Buena Noticia de los bienes que nos vienen de Dios y anunciando a los hombres la paz del cielo. De manera que todos por igual y cada uno en particular poseían el Evangelio de Dios.

domingo, 23 de abril de 2023

“No os olvidéis de la hospitalidad”

 San Gregorio Magno (c. 540-604)

papa y doctor de la Iglesia

Homilía 23; PL 76, 1182


“No os olvidéis de la hospitalidad”


     Dos discípulos hacían juntos el camino. No creían y, sin embargo, hablaban del Señor. De repente éste se les aparece, pero bajo formas que no pudieron reconocerle… Le invitan a compartir su albergue, como se hace con un viajero… Ponen, pues, la mesa a punto, presentan la comida, y Dios, a quien no habían reconocido en la explicación de la Escritura, lo reconocen en la fracción del pan. No es escuchando los preceptos de Dios que se han visto iluminados, sino cumpliéndolos: “No son los que escuchan la Ley los que serán justificados delante de Dios, sino los que ponen en práctica lo que dice la Ley” (Rm 2,13). Si alguno quiere comprender lo que ha escuchado, que se apresure a poner por obra lo que ya ha comprendido. El Señor no fue reconocido mientras hablaba; sino que se dignó manifestarse cuando le ofrecieron algo para comer.

Amemos, pues, la hospitalidad, hermanos muy amados; amemos el practicar la caridad. San Pablo, refiriéndose a ella, afirma: “Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad: por ella algunos recibieron, sin saberlo, la visita de unos ángeles” (Heb 13,1; Gn 18,1s). También Pedro dice: “Ofreceos mutuamente hospitalidad, sin protestar” (1P 4,9). Y la misma Verdad nos declara: “Fui forastero y me hospedasteis”… “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, nos dirá el Señor el día del juicio, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,35.40)… Y a pesar de ello ¡somos tan perezosos ante la gracia de la hospitalidad! Pongamos atención, hermanos, en la  grandeza de esta virtud. Recibamos a Cristo en nuestra mesa a fin de poder ser recibidos a su festín eterno. Demos ahora hospitalidad a Cristo presente en el extranjero para que en el juicio no seamos como extraños que no le conocemos (Lc 13,25), sino que nos reciba en su Reino como hermanos.

martes, 18 de abril de 2023

“Para que todo el que cree, obtenga por él la vida eterna”

 Santa Teresa Benedicta de la Cruz

Edith Stein, (1891-1942), carmelita descalza, mártir, copatrona de Europa

Poema “Noche Santa” (traducido de “Malgré la nuit”, Ad Solem, 2002, 21; sc©Evangelizo.org)


“Para que todo el que cree, obtenga por él la vida eterna”


Mi Señor y mi Dios,

me has conducido por un camino oscuro, pedregoso y duro.

A menudo, mis fuerzas parecían querer abandonarme,

ya casi no esperaba ver un día la luz.

Mi corazón se iba petrificando en un sufrimiento profundo,

cuando la claridad de una dulce estrella se levantó a mis ojos.

Fielmente me guió y yo la seguí

con paso tímido primero y más seguro después.

Finalmente llegué delante de la puerta de la Iglesia.

Ella se abrió. Pedí entrar.

Tu bendición me recibe por las palabras de tu sacerdote.

En el interior unas estrellas se suceden,

unas estrellas de flores rojas que me indican el camino hasta ti…

Y tu bondad permite que iluminen mi camino hacia ti.

El misterio que debía guardar escondido en lo profundo de mi corazón,

puedo desde entonces proclamarlo en voz alta:

¡Creo, confieso mi fe!

El sacerdote me conduce hasta las gradas del altar,

inclino la frente,

el agua santa corre sobre mi cabeza.

Señor ¿es posible que alguien pueda renacer

cuando ya ha transcurrido la mitad de su vida? (Jn 3,4).

Tú lo has dicho y para mí se ha hecho realidad.

El peso de las faltas y las penas de mi larga vida me han dejado.

¡De pie, he recibido el manto blanco colocado sobre mi espalda,

símbolo luminoso de la pureza!

Llevé en mi mano el cirio

cuya llama anuncia que arde tu vida santa en mí.

Mi corazón desde entonces se convirtió en el pesebre que espera tu presencia.

¡Por poco tiempo!

María, tu madre, que es también la mía, me ha dado su nombre.

A medianoche deja en mi corazón su hijo recién nacido.

¡Oh! Ningún corazón humano puede concebir

lo que tú preparas a los que te aman (1Cor 2,9).

Tú eres mío desde ahora y ya nunca más te dejaré.

Dondequiera que vaya la ruta de mi vida, tú estás conmigo.

Nada podrá separarme jamás de tu amor (Rom 8,39).

domingo, 16 de abril de 2023

¡La profundidad de la misericordia divina es ofrecida!

 Santa Faustina Kowalska (1905-1938)

religiosa

Pequeño diario (Petit journal, la Miséricorde divine dans mon âme, Parole et Dialogue, 2002)


¡La profundidad de la misericordia divina es ofrecida!


Cantaré la misericordia del Señor,

Por los siglos, delante de todo el pueblo,

Porque es el gran atributo de Dios

Y un milagro incesante para nosotros.

Surges de la Trinidad divina

De un único seno pleno de amor,

La misericordia del Señor se mostrará en el alma

En la plenitud, cuando el velo caerá.

De la fuente de Tu misericordia, oh Señor,

Corre toda felicidad y vida,

Por eso, todas las criaturas y obras

Canten en arrobamiento un canto de misericordia.

La profundidad de la misericordia divina es ofrecida,

Con la vida de Jesús, clavado sobre la cruz,

Pecador, no debes dudar,

Ten confianza en la misericordia, ya que también puedes devenir santo.

Dos fuentes con forma de rayos surgieron

Del Corazón de Jesús,

No para los ángeles, ni querubines, ni serafines,

Sino para la salvación del hombre pecador.

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