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miércoles, 17 de mayo de 2023

“El Espíritu de la Verdad los introducirá en toda la verdad”

 San Cirilo de Jerusalén (313-350)

obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia

Catequesis bautismal 16, 13 (Les catéchèses, coll. Les pères dans la foi 53-54, Migne 1993), trad. sc©evangelizo.org


“El Espíritu de la Verdad los introducirá en toda la verdad” (Jn 16,13)


Acerca del “espíritu” muchas cosas están escritas en las divinas Escrituras. A veces la ignorancia lleva a confusiones porque no se sabe bien de qué “espíritu” se trata en el texto de la Escritura. Por eso es bueno profundizar el conocimiento para saber de qué espíritu la Escritura afirma que es el Santo. (…) Muchas cosas son denominadas “espíritu”. El ángel es llamado espíritu, también nuestra alma, el viento que sopla, una gran virtud, (…) Mismo el demonio nuestro adversario es llamado espíritu. En presencia de las diversas acepciones, ten cuidado de no tomar una acepción por otra, a causa de la homonimia.

La Escritura dice de nuestra alma: “El hombre es semejante a un soplo [espíritu], y sus días son como una sombre fugaz” (Sal 144,4) y también “formó el espíritu del hombre en su interior” (Za 12,1). En cuanto al viento [espíritu]: “como cuando el viento del desierto destroza las naves de Tarsis” (Sal 48,8) y “como se estremecen por el viento los árboles del bosque” (Is 7,2) y “el rayo, el granizo, la nieve, la bruma, y el viento huracanado que obedece a sus órdenes” (Sal 148,8).

El Señor nos ofrece la buena enseñanza: “El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida” (Jn 6,63). Es decir, de naturaleza espiritual. El Santo Espíritu no habla con una lengua humana propia sino que nos acuerda hablar con sabiduría. Entonces, él mismo habla y asiste.

Jesucristo: "Todavía tengo muchas cosas que decirles"

 Evangelio según San Juan 16,12-15.


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

"Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.

Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.

Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.

Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'."


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Alaben el nombre del Señor

 Salmo 148(147),1-2.11-12ab.12c-14a.14bcd.


Alaben al Señor desde el cielo,

alábenlo en las alturas;

alábenlo, todos sus ángeles,

alábenlo, todos sus ejércitos.


Los reyes de la tierra y todas las naciones,

los príncipes y los gobernantes de la tierra;

los ancianos,

los jóvenes

y los niños.


Alaben el nombre del Señor.

Porque sólo su Nombre es sublime;

su majestad está sobre el cielo y la tierra,

y él exalta la fuerza de su pueblo.


¡A él, la alabanza de todos sus fieles,

y de Israel, el pueblo de sus amigos!

¡Aleluya!

Nosotros somos de la raza de Dios

 Libro de los Hechos de los Apóstoles 17,15.22-34.18,1.


Los que acompañaban a Pablo lo condujeron hasta Atenas, y luego volvieron con la orden de que Silas y Timoteo se reunieran con él lo más pronto posible.

Pablo, de pie, en medio del Aréopago, dijo: Atenienses, veo que ustedes son, desde todo punto de vista, los más religiosos de todos los hombres.

En efecto, mientras me paseaba mirando los monumentos sagrados que ustedes tienen, encontré entre otras cosas un altar con esta inscripción: 'Al dios desconocido'. Ahora, yo vengo a anunciarles eso que ustedes adoran sin conocer.

El Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él no habita en templos hechos por manos de hombre, porque es el Señor del cielo y de la tierra.

Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo, ya que él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.

Él hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras,

para que ellos busquen a Dios, aunque sea a tientas, y puedan encontrarlo. Porque en realidad, él no está lejos de cada uno de nosotros.

En efecto, en él vivimos, nos movemos y existimos, como muy bien lo dijeron algunos poetas de ustedes: 'Nosotros somos también de su raza'.

Y si nosotros somos de la raza de Dios, no debemos creer que la divinidad es semejante al oro, la plata o la piedra, trabajados por el arte y el genio del hombre.

Pero ha llegado el momento en que Dios, pasando por alto el tiempo de la ignorancia, manda a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan.

Porque él ha establecido un día para juzgar al universo con justicia, por medio de un Hombre que él ha destinado y acreditado delante de todos, haciéndolo resucitar de entre los muertos".

Al oír las palabras "resurrección de los muertos", unos se burlaban y otros decían: "Otro día te oiremos hablar sobre esto".

Así fue cómo Pablo se alejó de ellos.

Sin embargo, algunos lo siguieron y abrazaron la fe. Entre ellos, estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros.

Después de esto, Pablo dejó Atenas y fue a Corinto.

martes, 16 de mayo de 2023

“Si me voy os enviaré el Paráclito, el Defensor”

 San John Henry Newman (1801-1890)

teólogo, fundador del Oratorio en Inglaterra

Sermón “Presencia espiritual de Cristo en la Iglesia” PPS, t. 6, n°10


“Si me voy os enviaré el Paráclito, el Defensor”


Cristo está verdaderamente con nosotros ahora, cualquiera que sea la manera. Él mismo lo dice: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20) (...) Podéis dar esta explicación: “Cristo volvió, pero en espíritu; es su Espíritu quien vino en su sitio, y cuando dijo que Cristo está con nosotros, esto significa solamente que su Espíritu está con nosotros”. Nadie, por cierto, puede negar que el Espíritu Santo vino; ¿pero por qué vino? ¿Para suplir la ausencia de Cristo o para cumplir su presencia? Ciertamente, para hacerlo presente. No imaginemos ni un momento que Dios, el Santo Espíritu pueda venir de tal modo que Dios, el Hijo quede a lo lejos. No, no vino con el fin de que Cristo no venga, sino mucho más bien con el fin de que Cristo pueda volver en su venida. Por el Santo Espíritu entramos en comunión con el Padre y el Hijo. (...) San Pablo escribe: “En Cristo somos integrados en la construcción para ser morada de Dios por Espíritu”, y “Que os conceda ser robustecidos por medio de su Espíritu, en vuestro hombre interior, con el fin de que Cristo viva en vuestros corazones por la fe” (Ef 2,22; 3,16s). El Espíritu Santo suscita y la fe acoge la presencia de Cristo en el corazón. Así pues, el Espíritu no ocupa el lugar de Cristo en el corazón, le asegura este sitio a Cristo. (...)

El Espíritu Santo, pues, se digna venir a nosotros con el fin de que por su venida, Cristo pueda venir a nosotros, no material o visiblemente, pero entrando en nosotros. Y así es como está a la vez presente y ausente: ausente en cuanto que dejó la tierra, presente en cuanto a que no dejó al alma fiel. Como él mismo dice: “El mundo no me verá más, pero vosotros me veréis” (Jn 14,19).

Jesucristo: "El pecado está en no haber creído en mí"

 Evangelio según San Juan 16,5-11.


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

"Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: '¿A dónde vas?'.

Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido.

Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré.

Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio.

El pecado está en no haber creído en mí.

La justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán.

Y el juicio, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado."


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón

 Salmo 138(137),1-2a.2bc-3.7c-8.


Te doy gracias, Señor, de todo corazón,

te cantaré en presencia de los ángeles.

Me postraré ante tu santo Templo.


y daré gracias a tu Nombre

por tu amor y tu fidelidad.

Me respondiste cada vez que te invoqué

y aumentaste la fuerza de mi alma.


y tu derecha me salva.

El Señor lo hará todo por mí.

Tu amor es eterno, Señor,

¡no abandones la obra de tus manos!

Cree en el Señor Jesús y te salvarás

 Libro de los Hechos de los Apóstoles 16,22-34.


La multitud se amotinó en contra de ellos, y los magistrados les hicieron arrancar la ropa y ordenaron que los azotaran.

Después de haberlos golpeado despiadadamente, los encerraron en la prisión, ordenando al carcelero que los vigilara con mucho cuidado.

Habiendo recibido esta orden, el carcelero los encerró en una celda interior y les sujetó los pies en el cepo.

Cerca de la medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban las alabanzas de Dios, mientras los otros prisioneros los escuchaban.

De pronto, la tierra comenzó a temblar tan violentamente que se conmovieron los cimientos de la cárcel, y en un instante, todas las puertas se abrieron y las cadenas de los prisioneros se soltaron.

El carcelero se despertó sobresaltado y, al ver abiertas las puertas de la prisión, desenvainó su espada con la intención de matarse, creyendo que los prisioneros se habían escapado.

Pero Pablo le gritó: "No te hagas ningún mal, estamos todos aquí".

El carcelero pidió unas antorchas, entró precipitadamente en la celda y, temblando, se echó a los pies de Pablo y de Silas.

Luego los hizo salir y les preguntó: "Señores, ¿qué debo hacer para alcanzar la salvación?".

Ellos le respondieron: "Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y toda tu familia".

En seguida le anunciaron la Palabra del Señor, a él y a todos los de su casa.

A esa misma hora de la noche, el carcelero los atendió y curó sus llagas. Inmediatamente después, fue bautizado junto con toda su familia.

Luego los hizo subir a su casa y preparó la mesa para festejar con los suyos la alegría de haber creído en Dios.

jueves, 11 de mayo de 2023

“Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo”

 San Cirilo de Jerusalén (313-350)

obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia

Catequesis bautismal 7,4-7 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi 53-54, Migne 1993), trad. sc©evangelizo.org


“Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo” (2 Cor 1,3)


El nombre del Padre, en cuanto se enuncia, hace pensar al Hijo. Igualmente, al nombrar al Hijo, se piensa inmediatamente en el Padre. Ya que hay un Padre, es sin dudas Padre de un Hijo. Hay Hijo, porque es Hijo de un Padre. (…) Cierto, en un sentido amplio, Dios es el Padre de la multitud de seres, pero por naturaleza, en realidad, es sólo el Padre del Hijo Único y Único-engendrado, nuestro Señor Jesucristo. Lo es sin que cuente el tiempo, lo es porque es el Padre del Único-engendrado. (…)

Es un Padre perfecto que engendró a un Hijo perfecto, que dio todo al que engendró. Por eso dice Jesús “Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar” (Mt 11,27). Padre que es honrado por el Único-engendrado “Honro a mi Padre” (Jn 8,49). Nos revela además “Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor” (Jn 15,10). Con él lo glorificamos, exclamando con el Apóstol “Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo” (2 Cor 1,3), agregando “Por eso doblo mis rodillas delante del Padre, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra” (Ef 3,14-15). (…)

Nos es acordado decir “Padre nuestro que estás en el cielo” (Mt 6,9), tal como afirmamos también en la oración. Es por pura magnificencia de la misericordia. No es por haber nacido según la naturaleza del Padre de los cielos que lo llamamos “Padre” sino que, transformados por la gracia del Padre, por acción del Hijo y el Espíritu Santo, pasamos de la esclavitud a la adopción y somos admitidos por la inefable misericordia a emplear el nombre de Padre.

Jesucristo: "Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes"

 Evangelio según San Juan 15,9-11.


Jesús dijo a sus discípulos:

«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.

Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.»


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud

 Salmo 96(95),1-2a.2b-3.10.


Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

canten al Señor, bendigan su Nombre.


Día tras día, proclamen su victoria.

Anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos.


Digan entre las naciones: “¡El Señor reina!

el mundo está firme y no vacilará.

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”.

No se debe inquietar a los paganos que se convierten a Dios

 Libro de los Hechos de los Apóstoles 15,7-21.


Al cabo de una prolongada discusión, Pedro se levantó y dijo: "Hermanos, ustedes saben que Dios, desde los primeros días, me eligió entre todos ustedes para anunciar a los paganos la Palabra del Evangelio, a fin de que ellos abracen la fe.

Y Dios, que conoce los corazones, dio testimonio en favor de ellos, enviándoles el Espíritu Santo, lo mismo que a nosotros.

Él no hizo ninguna distinción entre ellos y nosotros, y los purificó por medio de la fe.

¿Por qué ahora ustedes tientan a Dios, pretendiendo imponer a los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos soportar?

Por el contrario, creemos que tanto ellos como nosotros somos salvados por la gracia del Señor Jesús".

Después, toda la asamblea hizo silencio para oír a Bernabé y a Pablo, que comenzaron a relatar los signos y prodigios que Dios había realizado entre los paganos por intermedio de ellos.

Cuando dejaron de hablar, Santiago tomó la palabra, diciendo: "Hermanos, les ruego que me escuchen:

Simón les ha expuesto cómo Dios dispuso desde el principio elegir entre las naciones paganas, un Pueblo consagrado a su Nombre.

Con esto concuerdan las palabras de los profetas que dicen:

Después de esto, yo volveré y levantaré la choza derruida de David; restauraré sus ruinas y la reconstruiré,

para que el resto de los hombres busque al Señor, lo mismo que todas las naciones que llevan mi Nombre. Así dice el Señor, que da

a conocer estas cosas desde la eternidad.

Por eso considero que no se debe inquietar a los paganos que se convierten a Dios,

sino que solamente se les debe escribir, pidiéndoles que se abstengan de lo que está contaminado por los ídolos, de las uniones ilegales, de la carne de animales muertos sin desangrar y de la sangre.

Desde hace muchísimo tiempo, en efecto, Moisés tiene en cada ciudad sus predicadores que leen la Ley en la sinagoga todos los sábados".

martes, 9 de mayo de 2023

“Les dejo la paz, les doy mi paz. ¡No se inquieten ni teman!”

 San Gregorio de Nisa (c. 335-395)

monje, obispo

La guarida de los leones (La Colombe et la Ténèbre, Cerf, 1992), trad. sc©evangelizo.org


“Les dejo la paz, les doy mi paz. ¡No se inquieten ni teman!” (Jn 14,27)


“¡Ven conmigo del Líbano, novia mía, ven desde el Líbano! Desciende desde la cumbre del Amaná, desde las cimas del Sanir y del Hermón, desde la guarida de los leones, desde los montes de los leopardos” (Ct 4,8). Con acierto el Verbo menciona a leones y leopardos para hacer más hermoso, en comparación con cosas desagradables, el placer de lo que encanta. (…) Habiendo perdido antiguamente la semejanza con Dios, el hombre cambió haciéndose bestia salvaje a imitación de la naturaleza animal y se transformó en leopardo y león por su vida de pecado. (…)

La vida en la paz deviene más encantadora después de una guerra y los momentos oscuros previos la hacen deliciosa. La salud es un bien más placentero a los sentidos de nuestro cuerpo cuando nuestra naturaleza se restablece al salir de los horrores de la enfermedad. Igualmente, el divino Esposo hace crecer en el alma que sube hacia él la intensidad y plenitud de la alegría que le dan sus bienes. No se contenta con mostrar a su Esposa su propia belleza, también le recuerda la horrible forma de bestias, para que encuentre aún más sus delicias en las bellezas presentes, comparándolas con lo que lo ha intercambiado.

Quizás el Verbo también prepara providencialmente otra gracia para su Esposa. Desea que, aunque por naturaleza estemos sujetos al cambio, no nos deslicemos hacia el mal por una falta de nuestra naturaleza cambiante. Quiere que con un progreso continuo hacia la perfección, nos ayudemos con esta disposición al cambio para subir hacia los bienes superiores. De esta forma, el carácter cambiante de nuestra naturaleza no nos lleva a cambiar hacia el mal. Por eso, el Verbo, pedagogo y guardián, para alejarnos del mal, nos recuerda las bestias que un día nos han dominado, para que abandonemos el mal. Realizando nuestra estabilidad e inmovilidad en el bien, no cambiamos en mal, cambiamos siempre en bien.

Jesucristo: "Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo"

 Evangelio según San Juan 14,27-31a.


Jesús dijo a sus discípulos:

«Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡ No se inquieten ni teman !

Me han oído decir: 'Me voy y volveré a ustedes'. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.

Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.

Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí,

pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado.»


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Que todas tus obras te den gracias, Señor

 Salmo 145(144),10-11.12-13ab.21.


Que todas tus obras te den gracias, Señor,

y tus fieles te bendigan;

que anuncien la gloria de tu reino

y proclamen tu poder.


Así manifestarán a los hombres tu fuerza

y el glorioso esplendor de tu reino:

tu reino es un reino eterno,

y tu dominio permanece para siempre.


Mi boca proclamará la alabanza del Señor:

que todos los vivientes bendigan su santo Nombre,

desde ahora y para siempre.

Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe

 Libro de los Hechos de los Apóstoles 14,19-28.


Vinieron de Antioquía y de Iconio algunos judíos que lograron convencer a la multitud. Entonces apedrearon a Pablo y, creyéndolo muerto, lo arrastraron fuera de la ciudad.

Pero él se levantó y, rodeado de sus discípulos, regresó a la ciudad. Al día siguiente, partió con Bernabé rumbo a Derbe.

Después de haber evangelizado esta ciudad y haber hecho numerosos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía de Pisidia.

Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe, recordándoles que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios.

En cada comunidad establecieron presbíteros, y con oración y ayuno, los encomendaron al Señor en el que habían creído.

Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia.

Luego anunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía.

Allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la misión que acababan de cumplir.

A su llegada, convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos.

Después permanecieron largo tiempo con los discípulos.

lunes, 8 de mayo de 2023

“Mi Padre lo amará, iremos a él y habitaremos en él”

 Simeón el Nuevo Teólogo (c. 949-1022)

monje griego

Himno, 52 (SC 196. Hymnes III, Cerf, 2003), trad. sc©evangelizo.org


“Mi Padre lo amará, iremos a él y habitaremos en él” (Jn 14,23)


Pablo escribe: “Dios que dijo: “Brille la luz en medio de las tinieblas”, es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones…” (cf. 2 Cor 4,6). ¿A qué otra concepción de Dios invita, sino al Dios que habita la luz inconcebible y que nunca hasta ahora ningún hombre vio? Porque es él, supra-esencial e increado, que se hizo carne y se mostró a mí como criatura, divinizándome totalmente, asumiéndome de forma maravillosa. (…)

Los que han recibido a Dios gracias a la fe y merecieron el nombre de dioses, engendrados por el mismo Espíritu, ven al Padre que no cesa de habitar la luz inaccesible. Lo tienen en ellos mismos, en ellos habita permanentemente y ellos habitan en él, en el absolutamente inaccesible.

He aquí la fe verdadera, la obra de Dios, el sello de los cristianos, la comunión con Dios, la participación, la anticipación divina, la vida, el Reino. He aquí la vestimenta, el vestido del Señor que los bautizados revisten por la fe. No sin su conocimiento, ni inconscientemente. Te lo digo: es gracias a la fe, a sabiendas y conscientemente. (…)

Hermano mío, una vez convertido enteramente de este modo, ven y permanece con nosotros sobre la montaña del conocimiento divino, de la contemplación divina. ¡Juntos escucharemos la voz del Padre!

Jesucristo: "El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará"

 Evangelio según San Juan 14,21-26.


Jesús dijo a sus discípulos:

«El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él".

Judas -no el Iscariote- le dijo: "Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?".

Jesús le respondió: "El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.

El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.

Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes.

Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.»


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra

 Salmo 115(113B),1-2.3-4.15-16.


No nos glorifiques a nosotros, Señor:

glorifica solamente a tu Nombre,

por tu amor y tu fidelidad.

¿Por qué han de decir las naciones:

«¿Dónde está su Dios?»


Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra

él hace todo lo que quiere.

Los ídolos, en cambio, son plata y oro,

obra de las manos de los hombres.


Sean bendecidos por el Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

El cielo pertenece al Señor,

y la tierra la entregó a los hombres.

Pablo: "Levántate, y permanece erguido sobre tus pies"

 Libro de los Hechos de los Apóstoles 14,5-18.


Al producirse en Iconio un tumulto los paganos y los judíos, dirigidos por sus jefes, intentaron maltratar y apedrear a Pablo y Bernabé.

Estos, al enterarse, huyeron a Listra y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores;

y allí anunciaron la Buena Noticia.

Había en Listra un hombre que tenía las piernas paralizadas. Como era tullido de nacimiento, nunca había podido caminar,

y sentado, escuchaba hablar a Pablo. Este, mirándolo fijamente, vio que tenía la fe necesaria para ser curado,

y le dijo en voz alta: "Levántate, y permanece erguido sobre tus pies". El se levantó de un salto y comenzó a caminar.

Al ver lo que Pablo acababa de hacer, la multitud comenzó a gritar en dialecto licaonio: "Los dioses han descendido hasta nosotros en forma humana",

y daban a Bernabé el nombre de Júpiter, y a Pablo el de Mercurio porque era el que llevaba la palabra.

El sacerdote del templo de Júpiter que estaba a la entrada de la ciudad, trajo al atrio unos toros adornados de guirnaldas y, junto con la multitud, se disponía a sacrificarlos.

Cuando Pablo y Bernabé se enteraron de esto, rasgaron sus vestiduras y se precipitaron en medio de la muchedumbre, gritando:

"Amigos, ¿qué están haciendo? Nosotros somos seres humanos como ustedes, y hemos venido a anunciarles que deben abandonar esos ídolos para convertirse al Dios viviente que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos.

En los tiempos pasados, él permitió que las naciones siguieran sus propios caminos.

Sin embargo, nunca dejó de dar testimonio de sí mismo, prodigando sus beneficios, enviando desde el cielo lluvias y estaciones fecundas, dando el alimento y llenando de alegría los corazones".

Pero a pesar de todo lo que dijeron, les costó mucho impedir que la multitud les ofreciera un sacrificio.

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